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Asunción - 14 de Noviembre de 2018

Día de la Virgen de Caacupé

Publicado por mllamas - 19 de Octubre de 2009
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Se recuerda en la fecha el "Día de la Virgen de Caacupé". En el Paraguay abundan las bellezas naturales: pero entre esa multitud de dones que derramó la Providencia en su bondad hacia nosotros, ha de sobresalir Caacupé, la villa de los milagros rodeada por cerros, arroyos y una prodigiosa vegetación.

Caacupé es la Capital Espiritual del Paraguay. Durante todo el año, promeseros del todo el país se preparan para caminar hasta Caacupé, para ofrecer su veneración a la Inmaculada Concepción. Se trata de la mayor fiesta popular del Paraguay y atrae a una considerable cantidad de visitantes extranjeros y paraguayos residentes en el exterior.

La gran caminata hacia Caacupé, las artesanías y las manifestaciones de la religiosidad popular hacen de este evento no solamente uno de los más importantes del país, sino también uno de los más conmovedores.

La fuente de la Virgen, las carretas ornamentadas y los verdes cerros son otras tantas atracciones que motivan a participar en esta fiesta maravillosa de la Fe y la cultura popular. Caacupé se encuentra a 54 km. de Asunción, por la Ruta II.

En Paraguay, la Virgen se manifestó como Madre protectora de los más humildes a través de esta advocación. Se le llama "Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé", "Virgencita de Caacupé", "Virgen de los Milagros de Caacupé", "Virgen Azul de Paraguay" o, sencillamente, "María de Caacupé". Nos cuenta la historia que corría el año 1600. Cuando cierta mañana un grupo de indios Mbayaes perseguía a un guaraní con intención de darle muerte, tal vez por pertenecer a otra tribu dominante del área, o tal vez porque el indio guaraní convertido al cristianismo y era feligrés de los franciscanos, a los que los Mbayaes temían tanto como al diablo.

Completamente acorralado como estaba y desesperado por la suerte mortal que le esperaba, el indiecito convertido se escondió detrás de un gran árbol que le parecía protector. Agazapado y tembloroso, se le iluminó de pronto el recuerdo de la Inmaculada Concepción, que era la Virgen de su predilección. Entre súplicas y suspiros, entre miedo y esperanzas, le prometió a la Reina de los Cielos que si lo libraba de sus injustos y feroces enemigos, le haría una imagen de la misma madera de aquel árbol.

Milagrosamente, los Mbayaes no lo encontraron en aquel monte y al caer la noche se vieron obligados a volver a sus tolderías. El indiecito guaraní se vio luego libre y no vivió más que para cumplir su promesa.

Esperando un prudencial tiempo, el guaraní vuelve al árbol protector, ya con sus primitivas herramientas. Desgajó de aquel tronco la madera necesaria para su propósito, puso a secarla, y pacientemente, con todo el arte de sus manos y el fervor de su alma, se puso a esculpir dos estatuas de la Virgen: una, más grande, destinada a la Iglesia de Tobatí, cercana al lugar, y otra, más pequeña, para su devoción particular.

Esta imagen menor es la Virgen de los Milagros que se la venera en la ciudad de Caacupé; imagen menor que iba a resultar la mayor, por la abundancia de sus dones y de sus fieles. Según la opinión de los críticos de arte en madera, la imagen es una creación artística genial de belleza extraterrena.

La historia no ha recogido datos de la imagen mayor, que se supone saqueada por los salvajes Mbayaes. Tampoco se supo más de aquel indiecito guaraní y cristiano, pero aunque nunca sepamos a quien deben la fe y la iglesia esa obra de inspiración divina, nuestra fe nos dice que ya está desde hace tiempo compartiendo con nuestra Madre Celestial y quien podría negar que no estuviera hoy intercediendo por todos los que estamos hoy aquí reunidos brindándole este homenaje.

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ORACIÓN A LA VIRGEN DE CAACUPÉ
"Santísima Madre de Dios y madre nuestra, desde vuestro Santuario de Caacupé cubrid con vuestro manto protector a vuestros devotos y a todo el Paraguay. Interceded por nuestros padres y bienhechores, por los desvalidos y todos los necesitados de perdón y misericordia. Proteged a nuestra Santa Madre la Iglesia y alcanzad luz a los magistrados para que hagan justicia y haya paz entre los hombres. Después de la gracia particular que os pedimos, alcanzadnos también la gracia mayor de preservar en nuestra Fe y en vuestro Amor, para así merecer la realización de la promesa que Nuestro Señor Jesucristo nos hiciera cuando dijo: "El que persevere hasta el fin se Salvará." A Vos pues, Madre querida, clamamos para que nos obtengáis tan singular favor. Amén."


Fuente: Síntesis de fvm-advocaciones.blogspot.com y virgencaacupe.com

 
 

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