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Asunción - 10 de Julio de 2014

Aniversario de muerte del legendario sacerdote Fray Luis de Bolaños

Publicado por mllamas - 06 de Octubre de 2010
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Paraguay

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1629

En la fecha se recuerda un aniversario más de la muerte de Fray Luis de Bolaños. El fallecimiento del franciscano, se produjo en Buenos Aires a edad muy avanzada. Es la figura que ha quedado en la historia paraguaya como el prototipo del evangelizador franciscano. Nacido en Marchena, provincia de Sevilla, en 1549, muy joven ingresó en la orden franciscana cerca de su pueblo natal. Allí profesó y realizó sus estudios eclesiásticos y recibió las órdenes sagradas hasta el diaconado. Cuando pasó por su convento fray Alonso de San Buenaventura en busca de misioneros para América, fray Luis decidió unirse a su grupo; llegó a Asunción en 1575. Durante diez años trabajó incansablemente al lado del padre Alonso de San Buenaventura, y finalmente fue ordenado sacerdote en 1585 por el obispo dominico Alonso Guerra.

Desde ese momento, su actividad apostólica se acrecentó aún más, y así, durante más de cincuenta años, fray Luis de Bolaños se consagró a la evangelización entre los guaraníes. Desempeñó diversos cargos en la orden franciscana y fue superior mayor de la Custodia de Paraguay. Finalmente, murió santamente en el convento de San Francisco de Buenos Aires el 11 de octubre de 1629. La fama de santidad de que gozó en vida, así como los acontecimientos que acompañaron a su muerte movieron a las autoridades eclesiásticas a iniciar su proceso de beatificación.

El hecho más notable en la actuación misionera del padre Bolaños fue la creación de las "reducciones", que tan famosos habrían de hacer después a los jesuitas. Una de las muchas dificultades que se presentaban a los misioneros de Paraguay (como para el resto de América Latina) en la catequesis era la vida nómada de sus pobladores. Para superar esta dificultad el padre Bolaños concibió la idea de "reducirles" en poblaciones fijas y estables, primer paso para la civilización. Allí se les enseñaba, junto con la doctrina cristiana, a leer y escribir y los primeros rudimentos de los conocimientos humanos, a cultivar la tierra, a domesticar animales y, sobre todo, diversas artesanías. De ahí nació la aportación artística indígena en la construcción de iglesias y capillas, retablos e imágenes, que todavía hoy día podemos contemplar y admirar.

Otra de las dificultades con que tropezaban los misioneros en el Paraguay era el idioma de los aborígenes. Fray Luis escribió la primera gramática guaraní y un vocabulario, que fueron de suma utilidad para los posteriores misioneros de Paraguay. El catecismo aprobado por el Concilio de Lima en 1583 y por santo Toribio de Mogrovejo para la enseñanza de la doctrina cristiana fue vertido al guaraní por este misionero; esta traducción fue aprobada por el Sínodo de Asunción en 1603 y se ordenó que fuera utilizada en la enseñanza de la doctrina cristiana.

El padre Bolaños, además de enseñar él personalmente, se dedicó a preparar algunos indios más capaces para que, a su vez, ellos enseñaran a los otros indios. Sólo así pudo preparar y enseñar indirectamente a tantos miles de aborígenes, que de otra forma no hubiera podido atender. Es un buen ejemplo de lo que se puede hacer con catequistas bien preparados también en nuestros días; es otra de las lecciones que debemos aprender de este insigne misionero franciscano.

Cuando los jesuitas se hicieron cargo más tarde de estas reducciones de Paraguay, contaron con la larga experiencia de fray Luis de Bolaños entre los guaraníes.

 

Fuente: Extraído de www.franciscanos.org

 
 

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